lunes, 8 de septiembre de 2014

Criminalización mediática


 Criminalización mediática es aquella que construye desde el discurso de los medios un mundo amenazado por males como el delito común y el terrorismo, que alimenta la paranoia y el miedo, estigmatiza a las minorías y los más vulnerables al tiempo que exalta respuestas vengativas, de castigo y ajusticiamiento.

 Los discursos informativos pueden ser entendidos como relatos de control social en la medida en que naturalizan el accionar represivo de las agencias policiales y judiciales. Sin embargo, es posible pensar también que la narración de las agendas informativas se ha transformado en un dispositivo de exclusión simbólica de los sectores sociales marginados. Por lo general, estos sectores son criminalizados tanto en la información sobre el delito como en la de las expresiones públicas de protesta.


Hace diez años el término “piqueteros” gozaba de cierta simpatía en tanto ejemplo de lucha contra lo peor del neoliberalismo, pero conforme la crisis se fue expandiendo a otras clases, adquirió una connotación fuertemente negativa asociada al delito. La utilización de pañuelos en la cara por parte de muchos de sus militantes, para evitar ser identificados en las filmaciones policiales, fue una de las excusas para su criminalización. 
De esta forma en los medios masivos el acontecimiento de la protesta se construye a partir de sus efectos y no de sus causas. Los desocupados-piqueteros son incluidos en las agendas periodísticas sólo como provocadores del caos en el tránsito urbano –y no como actores políticos–, con lo cual se despolitiza el conflicto. La figura del caos reviste aquí una doble significación: demoniza al manifestante y sobredimensiona el supuesto perjuicio provocado por la protesta.
Esta estigmatización basada en una estereotipación de la violencia deslegitima su metodología de lucha, y al excluírselos del ámbito ciudadano se les niega la vida pública y se los recluye en su privacidad excluida.

Marcelo Pereyra desarrolla en el cierre de su texto, y lo citamos a modo de opinión: "Se trata de una nueva faceta de la lucha de clases que ahora se libra en el campo de la producción simbólica. Aunque la real influencia que tienen los medios sobre la agenda social está en discusión, es incuestionable su calidad de intermediarios simbólicos, lo cual les confiere un poder que es necesario descubrir “allí donde menos se ofrece a la vista” (Bourdieu, 1999). Como sea, los grandes medios tienen la capacidad de imponer una agenda de atributos cuando señalan, identifican y clasifican temas, grupos sociales e individuos."

En la actualidad podemos ver como los medios atribuyen a los sectores más bajos de la sociedad la culpa por la ola de inseguridad que se vive. La prensa sensacionalista contribuye a crear una sensación de paranoia y alarma social. Se crean así estereotipos de delincuentes. Así podemos pensar el caso del Frente Vidal, los medios construyen desde un recorte unilateral, no importaba que el Frente actuara de "Robin Hood", que ayudara a los demás pibes de la villa. La prensa construye a través de su figura, el peligro. 
Como parte del mismo fenómeno a su vez como consecuencia de este, se da el linchamiento de David Moreira.  


Fuentes:

Página /12 link: 
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/subnotas/173739-55028-2011-08-04.html

Marcelo Pereyra, Revista Encrucijada UBA




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