sábado, 10 de mayo de 2014

El taller escolar creado por la municipalidad redujó la delicuencia


“ Una educación diferente” logró combatir la exclusión de niños y jóvenes que se habían refugiado en la delicuencia y drogadicción. Los talleres se dictarían en Santa Fe y otras provincias.



  Hace un año, desde la municipalidad de Rosario se lanzó el taller escolar llamado “ Una educación diferente” que se dictaría en los niveles primarios y secundarios de todas las escuelas de la ciudad. El taller fue agregado como un espacio currilar más, y fue financiado por un impuesto especial que se cobró a los ciudadanos de cinco pesos al mes. Éste sería dictado por psicopedagogas y psicologas y consistía en tratar temas como el consumo de drogas, la violencia, y la delicuencia. Todos podían compartir sus experiencias libremente y generar un nuevo debate. A un año de su creación, su eficiencia es indiscutible, se logró combatir la exclusión, y desde este nuevo espacio y junto con el accionar policial se denunciaron y tumbaron bunkers en la ciudad. De esta manera, la drogadicción como la delicuencia ha bajado los altos indices que tuvó tiempo atrás.

  Los fenómenos de linchamientos, los elevados índices del narcotráfico junto con la delicuencia fueron un período muy oscuro que atravesó nuestra ciudad. Cuando ya no se tenía esperanzas en el futuro de Rosario llegó la solución. Tras un largo debate del concejo, la intendencia lanzó “Una educación diferente” un taller de debate donde se tratarian estos aspectos y donde podian participar libremente aquellos alumnos que atravesaron esas desventuras. “Un ex-compañero me contó de los talleres y me pidió que volviera, gracias a los chicos y a la profes dejé la calle” contó Matias G. un chico de 15 años que volvió a la escuela y tras charlas con la psicopedagóga y el psícologo de su escuela dejó de andar en las calles y de consumir drogas. Hoy junto con otros alumnos de escuelas públicas y privadas recorren otros barrios de la ciudad dando charlas con los profesionales a otros chicos y padres.

  “Una educación diferente” tuvo una gran revelancia, aunque también fue muy cuestionado por el hecho de que aquellos que robaban retomaban sus estudios y no eran sancionados por la justicia. Desde la intendencia resaltaron reiteradas veces que los niños eran menores y por lo tanto no podian ser sancionados además actuaban “contra su voluntad, sumergidos en sustancias enfermizas”. Los alumnos que volvieron a la escuela por su parte se mostraron muy arrepentidos de todos aquellos hechos delictivos y su justificación fue la no contención de su familia y del ámbito escolar. Por esa razón vivían en la calles y en sus peligros.

  Se cumple un año de la creación del taller y la ciudad se ha transformado. Fueron los mismos jóvenes quiénes desarmaron la estructura del narcotrafico denunciando y desbaratando los bunkers. Estos resultados fueron el hincapié para que desde la provincia hacia el país se implemente “ una educación diferente”. Pero aún la tarea no termina. Falta mucho por seguir transformando.




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