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1) Nunca habíamos
leído algún texto del autor pero si habíamos escuchado hablar de
sus obras y de su historia en distintos lugares. Lucía Dozo tuvo su
primer encuentro con Rodolfo Walsh en su adolescencia cuando leyó su
Carta Abierta y "¿Quién mato a Rosendo?". Por su parte,
Macarena Tapia leyó “Carta abierta”.
2) Rodolfo Walsh nació el 9 de enero de 1927 en Choel Choel. Fue un periodista argentino que se destacó en el generó policíaco. Después de editar varias novelas con mucho éxito y algunos escritos con no
menor impacto (entre ellos el cuento "Esa mujer"), comenzó a sentir la presión del peso de las responsabilidades, en el orden personal, que le llevaron a adquirir un compromiso con la realidad social de su país y con la devastación de los criterios de convivencia y de solidaridad más elementales.Fue criado en un colegio de sacerdotes irlandeses para niños pobres, la infancia de Walsh dejó huellas en su escritura. Ya en Buenos Aires, y luego de trabajar como corrector de pruebas y traductor, publicó Diez cuentos policiales argentinos, Variaciones en rojo y preparó las antologías Diez cuentos policiales argentinos, la primera recopilación de autores nacionales del género, y Antología del cuento extraño.Escribió también celebradas obras de investigación periodística: Operación Masacre (1957), Quién mató a Rosendo (1969) y El caso Satanowsky (1973). Fue uno de los fundadores de la agencia cubana de noticias Prensa Latina. A su regreso escribió los cuentos de Los oficios terrestres (1965) y Un kilo de oro (1967) y las obras de teatro La granada y La batalla (ambas de 1965). Vinculado al sindicalismo de izquierda, tras el golpe de estado de 1976 hizo pública la "Carta abierta a la Junta Militar". En 1977 fue secuestrado y presumiblemente asesinado, aunque nunca se encontró su cadáver. En 1981 se publicó en México su Obra literaria completa.
3) El 16 de setiembre
de 1955 estalló en Córdoba un levantamiento militar comandado por
el general Eduardo Lombardi que contó con el apoyo de la Marina de
Guerra al mando del Contraalmirante Isaac Rojas.
Su objetivo era
derrocar al Presidente Juan Domingo Perón.
Perón le envió una
nota al Ministro de Guerra, Franklin Lucero, solicitandole llegar a
un acuerdo con los jefes rebeldes para evitar una masacre. Al no
lograr su cometido, Perón presentó su renuncia como Presidente y al
carecer de garantía, el 20 de setiembre embarcó rumbo a Paraguay.
Asumió el gobierno el general Eduardo Lombardi.
Todos los sectores
sociales que apoyaron el golpe militar de 1955 estaban de acuerdo en
caracterizar al gobierno peronista como una dictadura totalitaria o
una "tiranía". Por esta razón se sintieron identificados
con el nombre de "Revolución Libertadora"
Este gobierno estuvo
basado en dos acuerdos mínimos: la necesidad de "desperonizar"
a la sociedad argentina y cumplir una etapa de reorganización
política conducida por las Fuerzas Armadas que debía concluir
una llamado a elecciones que restableciera el régimen democrático.
Esta unidad comenzó a resquebrajarse cuando el gobierno de facto
comenzó a tomar decisiones para enfrentar los problemas económicos
y políticos.
Surgieron
enfrentamientos en el interior de la alianza golpista. El general
Lonardi había declarado que en la Argentina posperonista "no
hay vencedores ni vencidos" y sostenía que la
desperonización se lograría a través de "un proceso de
reeducación de las masas peronistas en los principios liberales y
democráticos". Esta posición no era compartida por los
grandes capitalistas que habían apoyado al golpe ni contaba con el
apoyo de otros jefes. En noviembre de ´55, Lonardi fue obligado a
renunciar y lo reemplazó el general Pedro Eugenio Aramburu.
Así, la "revolución
libertadora" profundizó su antiperonismo, disolvió el partido
peronista e intervino la CGT. Este gobierno aplicó una fuerte
devaluación y congeló los salarios. Como resultado, entre 1955 y
1958 se registró un estancamiento del sector industrial. Se
inhabilitaron a todos los dirigentes políticos y gremiales que
hubieran participado en el gobierno de Perón y muchos de ellos
fueron encarcelados.
Así lo que se
denominó "Revolución libertadora" pasó a ser "revolución
fusiladora" dados los hechos que comenzaron a sucederse. El odio
encegueció a los vencedores. El país perdió totalmente la
seguridad social, creciendo las villas miserias. Fueron muchos los
exiliados por carecer en Argentina de las mínimas garantías de
vida.
Las medidas
represivas y la prohibición de mencionar los nombres de Eva y Perón
provocaron la reacción de los peronistas. Muchos comenzaron a
organizar comandos de resistencia, con el fin de oponerse al gobierno
y lograr el retorno de su líder.
Así llegamos a la
noche del 9 de junio y la masacre ocurrida en José León Suárez.
Hubo levantamientos en distintos puntos del país y todos ellos
fueron detenidos por la policía y los militares, ocurriendo la
muerte de 31 personas entre asesinatos y fusilamientos.
Entre ellos el
general Valle (militar insurrecto que quizo derrocar a Aramburu), lo
que dio por terminada este incipiente levantamiento popular.
4) Cuando se produjeron
los fusilamientos de José León Suárez, Walsh estaba trabajando en
la compilación de cuentos de la editorial Hachette. Una tarde de
1956, jugando al ajedrez en un bar de La Plata escuchó la frase "Hay
un fusilado que vive". Esas palabras nunca se le fueron de la
mente y a fines de ese año esto lo motivo a investigar el caso con
la ayuda de la periodista Enriqueta Muñiz, y se encontró con un
gigantesco crimen organizado y ocultado por el estado. Walsh decidió
recluirse en una isla del Tigre con el seudónimo de Francisco Freyre
y con la única compañía de un revólver. El 23 de diciembre
Leonidas Barletta, director de propósitos, denunció, a pedido de
Walsh, la masacre de José León Suárez y la existencia de un
sobreviviente, Juan Carlos Livraga. Juan Carlos livraga fue uno
de los sobrevivientes entre otros, que fue detenido, y "ejecutado".
Horas más tarde, en
los basurales de José León Súarez, la policía bonaerense, a cargo
del Teniente Coronel Súarez le ordena al jefe de la Regional San
Martín que ejecute, con armas cortas,conocido como tiro de gracia a
12 civiles, lo que realiza en estos basurales. De ellos cinco mueren
y siete logran huir y uno de estos, Juan Carlos Livraga, será el
"fusilado que vive" (el tiro de gracia le perforo la cara a
la altura de la mandíbula) que permite a Walsh reconstruir la
historia.
5) Operación masacre
es la obra que narra el acontecimiento ocurrido en 1956, cuando un
intento de golpe al gobierno militar fracasa, y doce sospechosos de
actuar en aquel alzamiento son fusilados en un terreno
descampado de José León Suárez, Buenos Aires. Sin embargo, Walsh
se entera de que uno de los sospechosos está vivo, y tras seguir
investigando descubre que hay siete personas con vida. El escritor se
contacta con éstas para dar paso a la reconstrucción de los hechos
acontecidos.
6) El libro se
divide en :
-El Prólogo: Habla de
como walsh toma conocimiento acerca de los sobrevivientes del suceso.
-Primera parte: Las
personas : se presenta a los sospechosos y a su entorno.
Los presos son: Carranza, Lisazo, Brion, Rodriguez, Garibotti, Di
Chiano, Diaz, Guinta, Gavino, Livraga, Troxler, Benavidez,
-Segunda parte: Los
hechos: Narra como se produjeron las detenciones de los hombres,
y su posterior traslado a la Unidad Regional de San Martín. Luego,
su traslado al descampado para el fusilamiento.
Por otro
lado, se habla de las conversaciones y los sentimientos que
experimentaron las victimas, previo al hecho. Por último, se
narra el fusilamiento, y la forma en la cual algunos se
salvaron.
-Tercera parte: La
evidencia: se dedica esta tercera parte al expediente formado
por la denuncia de Livraga. Se narra las declaraciones de los
acusados, de las presos, y por último, el fallo.
-Apéndice: habla la
versión de "Operación masacre" adaptada al cine.
-Secuencia final:
alegato final de la obra en la que participan los fusilados,
políticos y diferentes personalidades y se narra el descargo
emocional
7) La manera en que
Walsh combina estas técnicas es utilizando diferentes recursos. Uno
de ellos son las descripciones detalladas como “alta, resuelta, de
boca algo desdeñosa y ojos que no sonríen”, o “esa casa
pobrísima que alquila, rodeada de ese paredón sucio, con ese
terreno inculto donde picotean las gallinas, no es lo él imaginaba”.
Otro recurso es buscar reflejar las sensaciones que tuvieron los
hombres, así reconstruirá el fusilamiento con los diálogos y
pensamientos, un ejemplo de esto es un hecho que protagoniza Di
Chiano, que luego del fusilamiento, no sufre ninguna herida, “No
los ve pero sabe que le apuntan a la nuca. Esperan un movimiento. Tal
vez ni eso. Tal vez le tiren lo mismo. Tal vez les extrañe
justamente que no se mueva. Tal vez descubran lo que es evidente, que
no está herido, que de ninguna parte le brota sangre. Una nausea
espantosa le surge del estómago. Alcanza a estrangularla en los
labios. Quisiera gritar. Una parte de su cuerpo -las muñecas
apoyadas como palancas en el suelo, las rodillas, las puntas de los
pies- quisiera escapar enloquecida. Otra -la cabeza, la nuca- le
repite: no moverse, no respirar”.
8) El Nuevo Periodismo
se caracteriza por aplicar recursos y técnicas de la literatura de
ficción mezcladas con técnicas del periodismo tradicional, como ser
reportajes, crónicas y entrevistas. Se dice que con este relato
Walsh se adelanta nueve años a “A sangre fría” de Truman
Capote, que por lo general es citado como el iniciador de este
género. Durante todo el libro, Walsh realiza reportajes para
adquirir la información necesaria al momento de escribir, escribirá
en forma de crónica, cada experiencia es narrada de forma particular
basada en los testimonios recaudados.
9) Dentro de las
fuentes informativas consultadas se pueden diferenciar dos variables:
las fuentes oficiales y las no oficiales.
Fuentes Oficiales:
Documentos oficiales o institucionales; trascripción de conferencias
de prensa; publicaciones en diarios y revistas. En este último caso,
en lo que concierne a acontecimientos de actualidad, es necesario
chequear su veracidad.
· La
primera fuente, llegó a través de un informante amigo; Enrique
Dillon, que después de seis meses del hecho le anuncia a Walsh que
uno de los civiles fusilados en la medianoche del 9 de junio de 1956
se encontraba con vida, su nombre era Juan Carlos Livraga, Walsh
acostumbrado al genero policial y dejándose llevar por la intuición
de periodista de investigación, cree en el acto esta versión. Era
demasiado arriesgado pero a Walsh le atrapa de inmediato la historia
y pide tener una entrevista con Livraga. Así nace la investigación
de ‘Operación Masacre’.
· La
segunda de las fuentes también es oficial, y es otro de los
participantes; Miguel Ángel Giunta, quien en ese momento se niega
recibir al periodista, pero una vez aceptada la entrevista le
comunica que ‘le parece que oyó murmurar, que hay un tercer hombre
que se salvó’.
· La
tercera fuente es oficial, es Horacio Di Chiano, que también tiene
miedo a declarar frente al periodista lo ocurrido aquella noche, pero
habla.
· La
cuarta fuente es oficial y se trata de otro fusilado que vive,
Torres, a quien encuentra en la Embajada de Bolivia. El le informa
que otros dos: Troxler y Benavides, están vivos, pero no recuerda el
nombre de un tercero, aunque a los dos o tres días Walsh le pregunta
si se llama Rogelio Díaz. Acierta al azar y de esa forma intuitiva y
con las pistas que le permitieron avanzar como en un rompecabezas
Rodolfo Walsh comienza el armado de la historia.
Fuentes no oficiales:
Testimonios personales de protagonistas, testigos, funcionarios,
personajes públicos. Para reconstruir lo sucedido en ámbitos
cerrados al periodismo es imprescindible chequear la información con
más de una fuente. En el caso de temas controvertidos es necesario
dar cuenta de la posición de todos los interesados. Aun cuando la
controversia esté acotada a dos posiciones, es conveniente acudir a
una tercera fuente.
· La
quinta fuente no es oficial y su nombre era ‘Cassandra’ (Alicia
Rodríguez hija de otro fusilado). La niña le indica a Walsh el
camino a la casa de Miguel Ángel Giunta.
· La
sexta fuente no es oficial y se trata de un telegrama anónimo que
llega al periódico Mayoría, donde Walsh trabajaba; el mismo decía:
‘Lograron fugar Livraga, Giunta y el Ex suboficial Gavino’.
‘Gavino…’ dice la carta: ‘…pudo meterse en la embajada de
Bolivia y asilarse en aquel país’.
10) La investigación,
a pesar de la edición del libro, no terminó. En las sucesivas
ediciones irá incorporando nuevos elementos y variando su reflexión
final sobre los hechos, a medida que variaba su concepción del
sistema que regía en Argentina. En 1964 la Editorial Continental
realizará una segunda edición incluyendo el expediente de Livraga.
En 1969, se llevará a cabo la tercera edición en la que el relato
traza la trayectoria de una serie de acontecimientos vinculados al
peronismo desde la matanza de estos pobladores barriales asociados
con el golpe de estado anti-peronista, hasta la ejecución del
General Aramburu. Posteriormente, en el 72 se finalizará la cuarta y
última edición con sus últimas correcciones. En 1984 se realiza
un reedición, a partir de la cual, De la Flor incluyó la “Carta
abierta de un escritor a la junta militar” como Apéndice en todas
las reimpresiones de Operación Masacre.
11) En la mañana
del 16 de Noviembre de 1959, Truman Capote estaba hojeando el New
York Times cuando se detuvo a leer una nota de la agencia UPI en
Holcomb, Kansas, que llevaba por título “Asesinados rico
agricultor y tres familiares”. Capote estaba buscando ideas para
transformar el periodismo en un arte literario serio y este crimen en
Holcomb fue la oportunidad perfecta para su objetivo. El resultado
fue su célebre novela A sangre fría. Años antes de que
comiencen a circular este tipo de novelas inscriptas en el denominado
género de no ficción y que tuvo como precursor principal a Truman
Capote, Rodolfo Walsh ya había publicado en nuestro país
Operación Masacre.
A pesar de las similitudes, mientras el trabajo de Capote es reconocido mundialmente, reeditado y enseñado, la obra de Walsh apenas ha empezado a estudiarse y difundirse en Argentina desde las últimas dos décadas y su lectura se promueve mediante ediciones de bajo presupuesto. Mientras A sangre fría surgió como libro en una nación hegemónica, con una democracia fuerte, vencedora de dos guerras mundiales, con una próspera industria mediática y un fortísimo mercado editorial, Operación masacre se gestó como la unión de textos por entregas que se fueron publicando en el periódico Revolución Nacional, con tirajes cortos, en medio de la dictadura militar y una nación argentina en crisis. El de Walsh es un contexto de inestabilidad social, violaciones a los Derechos Humanos, censura estatal y autocensura por parte de los medios tradicionales frente a la divulgación de denuncias que comprometieran a las fuerzas armadas, detentoras del poder. Estas condiciones dificultan mucho más la libertad de expresión y el ejercicio periodístico, dificultades que terminaron con la desaparición de Rodolfo Walsh en 1977 por parte de las fuerzas militares. Lo cual hace aún más valioso su aporte.
Esta obra, afirma Walsh en su Introducción, “persigue un objeto social: el aniquilamiento a corto o largo plazo de los asesinos impunes, de los torturadores, de los técnicos de la picana que permanecen a pesar de los cambios de gobierno, del hampa armada y uniformada”. La investigación es el eje de su obra, el desciframiento, la búsqueda de la verdad, el trabajo con el secreto, el rigor de la reconstrucción, asevera Ricardo Piglia, y agrega que Operación Masacre es una respuesta al viejo debate sobre el compromiso del escritor y la eficacia de la literatura. Los ideales de Walsh se resumen en las palabras formuladas en un reportaje que le hiciera el mismo Ricardo Piglia: “...el campo del intelectual es, por definición, la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra”.
A pesar de las similitudes, mientras el trabajo de Capote es reconocido mundialmente, reeditado y enseñado, la obra de Walsh apenas ha empezado a estudiarse y difundirse en Argentina desde las últimas dos décadas y su lectura se promueve mediante ediciones de bajo presupuesto. Mientras A sangre fría surgió como libro en una nación hegemónica, con una democracia fuerte, vencedora de dos guerras mundiales, con una próspera industria mediática y un fortísimo mercado editorial, Operación masacre se gestó como la unión de textos por entregas que se fueron publicando en el periódico Revolución Nacional, con tirajes cortos, en medio de la dictadura militar y una nación argentina en crisis. El de Walsh es un contexto de inestabilidad social, violaciones a los Derechos Humanos, censura estatal y autocensura por parte de los medios tradicionales frente a la divulgación de denuncias que comprometieran a las fuerzas armadas, detentoras del poder. Estas condiciones dificultan mucho más la libertad de expresión y el ejercicio periodístico, dificultades que terminaron con la desaparición de Rodolfo Walsh en 1977 por parte de las fuerzas militares. Lo cual hace aún más valioso su aporte.
Esta obra, afirma Walsh en su Introducción, “persigue un objeto social: el aniquilamiento a corto o largo plazo de los asesinos impunes, de los torturadores, de los técnicos de la picana que permanecen a pesar de los cambios de gobierno, del hampa armada y uniformada”. La investigación es el eje de su obra, el desciframiento, la búsqueda de la verdad, el trabajo con el secreto, el rigor de la reconstrucción, asevera Ricardo Piglia, y agrega que Operación Masacre es una respuesta al viejo debate sobre el compromiso del escritor y la eficacia de la literatura. Los ideales de Walsh se resumen en las palabras formuladas en un reportaje que le hiciera el mismo Ricardo Piglia: “...el campo del intelectual es, por definición, la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra”.
12) Macarena Tapia:
Operación Masacre me pareció un libro
interesante ya que está basada en un contexto familiar en la
historia Argentina, además había escuchado del mismo en varias
ocasiones en la escuela secundaria donde me interesé del contenido.
Específicamente del
contenido de la obra puedo destacar la forma en que obtuvo mi
atención luego de aburrirme en las primeras páginas. Puedo criticar
en la obra el uso de la descripción detallada de los expedientes,
pero es entendible ya que es un libro de Nuevo Periodismo
Es una obra
recomendable para cualquier Argentino debido a la complejidad y la
realidad narrada.
Lucía Cerdán: Operación Masacre es un libro interesante, porque cuenta lo que se ocultó de los sucesos que conforman la historia del país. En Redacción I, la profesora y los ayudantes lo habían mencionado, pero no tuve la oportunidad de leerlo.
El
contenido del libro resulta comprensible y atrapante desde el primer
momento que se comienza con su lectura. En mi opinión, éste libro
del género de no-ficción es muy recomendable para quién disponga
del tiempo y las ganas para leerlo.
Lautaro Altamirano: en mi opinión, Operación
Masacre me parece un gran documental periodístico que con su relato y los
testimonios de los protagonistas nos ayuda a comprender mejor la historia
argentina. Considero que es un gran trabajo de investigación que muestra la cultura
social de una época especifica de nuestro país.
Sofia Cobos: Me pareció interesante la mezcla que hace el
autor entre la investigación periodística y el relato detallado. Me resulta
admirable la lucha de Walsh para investigar los hechos ocurridos durante la
década de la dictadura.
Lucia Dozo: “Hay un fusilado que vive”, escucha Rodolfo
Walsh seis meses después de la rebelión y la masacre. “Hay un fusilado que
vive” y las palabras le resuenan, hasta que consiguen sumergirlo en una
investigación ardua, arriesgada.
Leer Walsh es leer el periodismo en un estado ideal, el
periodismo de la mirada comprometida, en donde lo real converge con lo
novelesco, y desde el colapso de los hechos con los tintes literarios, surge
una historia descarnada, propia, imposible de ignorar.
Leer Operación Masacre es leer denuncia, y los testimonios
son discursos de resistencia. La novela se resignifica hoy para obligarnos a
pensar que se calla, desde donde se ejerce violencia, que es primordial decir
hoy.
Muy buen observación y lectura, bien el registro y análisis, bien
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