lunes, 15 de septiembre de 2014

Operación masacre - Rodolfo Walsh


1) Nunca habíamos leído algún texto del autor pero si habíamos escuchado hablar de sus obras y de su historia en distintos lugares. Lucía Dozo tuvo su primer encuentro con Rodolfo Walsh en su adolescencia cuando leyó su Carta Abierta y "¿Quién mato a Rosendo?". Por su parte, Macarena Tapia leyó “Carta abierta”.

2) Rodolfo Walsh nació el 9 de enero de 1927 en Choel Choel. Fue un periodista argentino que se destacó en el generó policíaco. Después de editar varias novelas con mucho éxito y algunos escritos con no
menor impacto (entre ellos el cuento "Esa mujer"), comenzó a sentir la presión del peso de las responsabilidades, en el orden personal, que le llevaron a adquirir un compromiso con la realidad social de su país y con la devastación de los criterios de convivencia y de solidaridad más elementales.Fue criado en un colegio de sacerdotes irlandeses para niños pobres, la infancia de Walsh dejó huellas en su escritura. Ya en Buenos Aires, y luego de trabajar como corrector de pruebas y traductor, publicó Diez cuentos policiales argentinos, Variaciones en rojo y preparó las antologías Diez cuentos policiales argentinos, la primera recopilación de autores nacionales del género, y Antología del cuento extraño.Escribió también celebradas obras de investigación periodística: Operación Masacre (1957), Quién mató a Rosendo (1969) y El caso Satanowsky (1973). Fue uno de los fundadores de la agencia cubana de noticias Prensa Latina. A su regreso escribió los cuentos de Los oficios terrestres (1965) y Un kilo de oro (1967) y las obras de teatro La granada y La batalla (ambas de 1965). Vinculado al sindicalismo de izquierda, tras el golpe de estado de 1976 hizo pública la "Carta abierta a la Junta Militar". En 1977 fue secuestrado y presumiblemente asesinado, aunque nunca se encontró su cadáver. En 1981 se publicó en México su Obra literaria completa.



3) El 16 de setiembre de 1955 estalló en Córdoba un levantamiento militar comandado por el general Eduardo Lombardi que contó con el apoyo de la Marina de Guerra al mando del Contraalmirante Isaac Rojas. 

Su objetivo era derrocar al Presidente Juan Domingo Perón. 

Perón le envió una nota al Ministro de Guerra, Franklin Lucero, solicitandole llegar a un acuerdo con los jefes rebeldes para evitar una masacre. Al no lograr su cometido, Perón presentó su renuncia como Presidente y al carecer de garantía, el 20 de setiembre embarcó rumbo a Paraguay. Asumió el gobierno el general Eduardo Lombardi. 

Todos los sectores sociales que apoyaron el golpe militar de 1955 estaban de acuerdo en caracterizar al gobierno peronista como una dictadura totalitaria o una "tiranía". Por esta razón se sintieron identificados con el nombre de "Revolución Libertadora" 

Este gobierno estuvo basado en dos acuerdos mínimos: la necesidad de "desperonizar" a la sociedad argentina y cumplir una etapa de reorganización política conducida por las Fuerzas Armadas que debía concluir una llamado a elecciones que restableciera el régimen democrático. Esta unidad comenzó a resquebrajarse cuando el gobierno de facto comenzó a tomar decisiones para enfrentar los problemas económicos y políticos. 

Surgieron enfrentamientos en el interior de la alianza golpista. El general Lonardi había declarado que en la Argentina posperonista "no hay vencedores ni vencidos" y sostenía que la desperonización se lograría a través de "un proceso de reeducación de las masas peronistas en los principios liberales y democráticos". Esta posición no era compartida por los grandes capitalistas que habían apoyado al golpe ni contaba con el apoyo de otros jefes. En noviembre de ´55, Lonardi fue obligado a renunciar y lo reemplazó el general Pedro Eugenio Aramburu. 

Así, la "revolución libertadora" profundizó su antiperonismo, disolvió el partido peronista e intervino la CGT. Este gobierno aplicó una fuerte devaluación y congeló los salarios. Como resultado, entre 1955 y 1958 se registró un estancamiento del sector industrial. Se inhabilitaron a todos los dirigentes políticos y gremiales que hubieran participado en el gobierno de Perón y muchos de ellos fueron encarcelados. 

Así lo que se denominó "Revolución libertadora" pasó a ser "revolución fusiladora" dados los hechos que comenzaron a sucederse. El odio encegueció a los vencedores. El país perdió totalmente la seguridad social, creciendo las villas miserias. Fueron muchos los exiliados por carecer en Argentina de las mínimas garantías de vida. 

Las medidas represivas y la prohibición de mencionar los nombres de Eva y Perón provocaron la reacción de los peronistas. Muchos comenzaron a organizar comandos de resistencia, con el fin de oponerse al gobierno y lograr el retorno de su líder. 

Así llegamos a la noche del 9 de junio y la masacre ocurrida en José León Suárez. Hubo levantamientos en distintos puntos del país y todos ellos fueron detenidos por la policía y los militares, ocurriendo la muerte de 31 personas entre asesinatos y fusilamientos. 

Entre ellos el general Valle (militar insurrecto que quizo derrocar a Aramburu), lo que dio por terminada este incipiente levantamiento popular.



4) Cuando se produjeron los fusilamientos de José León Suárez, Walsh estaba trabajando en la compilación de cuentos de la editorial Hachette. Una tarde de 1956, jugando al ajedrez en un bar de La Plata escuchó la frase "Hay un fusilado que vive". Esas palabras nunca se le fueron de la mente y a fines de ese año esto lo motivo a investigar el caso con la ayuda de la periodista Enriqueta Muñiz, y se encontró con un gigantesco crimen organizado y ocultado por el estado. Walsh decidió recluirse en una isla del Tigre con el seudónimo de Francisco Freyre y con la única compañía de un revólver. El 23 de diciembre Leonidas Barletta, director de propósitos, denunció, a pedido de Walsh, la masacre de José León Suárez y la existencia de un sobreviviente, Juan Carlos Livraga. Juan Carlos livraga fue uno de los sobrevivientes entre otros, que fue detenido, y "ejecutado". 

Horas más tarde, en los basurales de José León Súarez, la policía bonaerense, a cargo del Teniente Coronel Súarez le ordena al jefe de la Regional San Martín que ejecute, con armas cortas,conocido como tiro de gracia a 12 civiles, lo que realiza en estos basurales. De ellos cinco mueren y siete logran huir y uno de estos, Juan Carlos Livraga, será el "fusilado que vive" (el tiro de gracia le perforo la cara a la altura de la mandíbula) que permite a Walsh reconstruir la historia. 



5) Operación masacre es la obra que narra el acontecimiento ocurrido en 1956, cuando un intento de golpe al gobierno militar fracasa, y doce sospechosos de actuar en aquel alzamiento son fusilados  en un terreno descampado de José León Suárez, Buenos Aires. Sin embargo, Walsh se entera de que uno de los sospechosos está vivo, y tras seguir investigando descubre que hay siete personas con vida. El escritor se contacta con éstas para dar paso a la reconstrucción de los hechos acontecidos.



6) El libro se divide en :

-El Prólogo: Habla de como walsh toma conocimiento acerca de los sobrevivientes del suceso.

-Primera parte:  Las personas :  se presenta a los sospechosos y a su entorno. Los presos son: Carranza, Lisazo, Brion, Rodriguez, Garibotti, Di Chiano, Diaz, Guinta, Gavino, Livraga, Troxler, Benavidez,

-Segunda parte: Los hechos: Narra como se produjeron las detenciones de los hombres, y su posterior traslado a la Unidad Regional de San Martín. Luego, su traslado al descampado para el fusilamiento.

    Por otro lado, se habla de las conversaciones y los sentimientos que experimentaron las victimas, previo al hecho.  Por último, se narra el fusilamiento, y la forma en la cual algunos   se salvaron.

-Tercera parte: La evidencia: se dedica esta tercera parte al expediente formado por la denuncia de Livraga. Se narra las declaraciones de los acusados, de las presos, y por último, el fallo.  

-Apéndice: habla la versión de "Operación masacre" adaptada al cine.

-Secuencia final:  alegato final de la obra en la que participan los fusilados, políticos y diferentes personalidades y se narra el descargo emocional



7) La manera en que Walsh combina estas técnicas es utilizando diferentes recursos. Uno de ellos son las descripciones detalladas como “alta, resuelta, de boca algo desdeñosa y ojos que no sonríen”, o “esa casa pobrísima que alquila, rodeada de ese paredón sucio, con ese terreno inculto donde picotean las gallinas, no es lo él imaginaba”. Otro recurso es buscar reflejar las sensaciones que tuvieron los hombres, así reconstruirá el fusilamiento con los diálogos y pensamientos, un ejemplo de esto es un hecho que protagoniza Di Chiano, que luego del fusilamiento, no sufre ninguna herida, “No los ve pero sabe que le apuntan a la nuca. Esperan un movimiento. Tal vez ni eso. Tal vez le tiren lo mismo. Tal vez les extrañe justamente que no se mueva. Tal vez descubran lo que es evidente, que no está herido, que de ninguna parte le brota sangre. Una nausea espantosa le surge del estómago. Alcanza a estrangularla en los labios. Quisiera gritar. Una parte de su cuerpo -las muñecas apoyadas como palancas en el suelo, las rodillas, las puntas de los pies- quisiera escapar enloquecida. Otra -la cabeza, la nuca- le repite: no moverse, no respirar”.



8) El Nuevo Periodismo se caracteriza por aplicar recursos y técnicas de la literatura de ficción mezcladas con técnicas del periodismo tradicional, como ser reportajes, crónicas y entrevistas. Se dice que con este relato Walsh se adelanta nueve años a “A sangre fría” de Truman Capote, que por lo general es citado como el iniciador de este género. Durante todo el libro, Walsh realiza reportajes para adquirir la información necesaria al momento de escribir, escribirá en forma de crónica, cada experiencia es narrada de forma particular basada en los testimonios recaudados.



9) Dentro de las fuentes informativas consultadas se pueden diferenciar dos variables: las fuentes oficiales y las no oficiales.

Fuentes Oficiales: Documentos oficiales o institucionales; trascripción de conferencias de prensa; publicaciones en diarios y revistas. En este último caso, en lo que concierne a acontecimientos de actualidad, es necesario chequear su veracidad.

·    La primera fuente, llegó a través de un informante amigo; Enrique Dillon, que después de seis meses del hecho le anuncia a Walsh que uno de los civiles fusilados en la medianoche del 9 de junio de 1956 se encontraba con vida, su nombre era Juan Carlos Livraga, Walsh acostumbrado al genero policial y dejándose llevar por la intuición de periodista de investigación, cree en el acto esta versión. Era demasiado arriesgado pero a Walsh le atrapa de inmediato la historia y pide tener una entrevista con Livraga. Así nace la investigación de ‘Operación Masacre’.



·    La segunda de las fuentes también es oficial, y es otro de los participantes; Miguel Ángel Giunta, quien en ese momento se niega recibir al periodista, pero una vez aceptada la entrevista le comunica que ‘le parece que oyó murmurar, que hay un tercer hombre que se salvó’.



·    La tercera fuente es oficial, es Horacio Di Chiano, que también tiene miedo a declarar frente al periodista lo ocurrido aquella noche, pero habla.



·    La cuarta fuente es oficial y se trata de otro fusilado que vive, Torres, a quien encuentra en la Embajada de Bolivia. El le informa que otros dos: Troxler y Benavides, están vivos, pero no recuerda el nombre de un tercero, aunque a los dos o tres días Walsh le pregunta si se llama Rogelio Díaz. Acierta al azar y de esa forma intuitiva y con las pistas que le permitieron avanzar como en un rompecabezas Rodolfo Walsh comienza el armado de la historia.



Fuentes no oficiales: Testimonios personales de protagonistas, testigos, funcionarios, personajes públicos. Para reconstruir lo sucedido en ámbitos cerrados al periodismo es imprescindible chequear la información con más de una fuente. En el caso de temas controvertidos es necesario dar cuenta de la posición de todos los interesados. Aun cuando la controversia esté acotada a dos posiciones, es conveniente acudir a una tercera fuente.



·    La quinta fuente no es oficial y su nombre era ‘Cassandra’ (Alicia Rodríguez hija de otro fusilado). La niña le indica a Walsh el camino a la casa de Miguel Ángel Giunta.



·    La sexta fuente no es oficial y se trata de un telegrama anónimo que llega al periódico Mayoría, donde Walsh trabajaba; el mismo decía: ‘Lograron fugar Livraga, Giunta y el Ex suboficial Gavino’. ‘Gavino…’ dice la carta: ‘…pudo meterse en la embajada de Bolivia y asilarse en aquel país’.



10) La investigación, a pesar de la edición del libro, no terminó.  En las sucesivas ediciones irá incorporando nuevos elementos y variando su reflexión final sobre los hechos, a medida que variaba su concepción del sistema que regía en Argentina. En 1964 la Editorial Continental realizará una segunda edición incluyendo el expediente de Livraga. En 1969, se llevará a cabo la tercera edición en la que el relato traza la trayectoria de una serie de acontecimientos vinculados al peronismo desde la matanza de estos pobladores barriales asociados con el golpe de estado anti-peronista, hasta la ejecución del General Aramburu. Posteriormente, en el 72 se finalizará la cuarta y última edición con sus últimas correcciones. En 1984 se realiza un reedición, a partir de la cual, De la Flor incluyó la “Carta abierta de un escritor a la junta militar” como Apéndice en todas las reimpresiones de Operación Masacre.

11)  En la mañana del 16 de Noviembre de 1959, Truman Capote estaba hojeando el New York Times cuando se detuvo a leer una nota de la agencia UPI en Holcomb, Kansas, que llevaba por título “Asesinados rico agricultor y tres familiares”. Capote estaba buscando ideas para transformar el periodismo en un arte literario serio y este crimen en Holcomb fue la oportunidad perfecta para su objetivo. El resultado fue su célebre novela A sangre fría. Años antes de que comiencen a circular este tipo de novelas inscriptas en el denominado género de no ficción y que tuvo como precursor principal a Truman Capote, Rodolfo Walsh ya había publicado en nuestro país Operación Masacre.
A pesar de las similitudes, mientras el trabajo de Capote es reconocido mundialmente, reeditado y enseñado, la obra de Walsh apenas ha empezado a estudiarse y difundirse en Argentina desde las últimas dos décadas y su lectura se promueve mediante ediciones de bajo presupuesto. Mientras A sangre fría surgió como libro en una nación hegemónica, con una democracia fuerte, vencedora de dos guerras mundiales, con una próspera industria mediática y un fortísimo mercado editorial, Operación masacre se gestó como la unión de textos por entregas que se fueron publicando en el periódico Revolución Nacional, con tirajes cortos, en medio de la dictadura militar y una nación argentina en crisis. El de Walsh es un contexto de inestabilidad social, violaciones a los Derechos Humanos, censura estatal y autocensura por parte de los medios tradicionales frente a la divulgación de denuncias que comprometieran a las fuerzas armadas, detentoras del poder. Estas condiciones dificultan mucho más la libertad de expresión y el ejercicio periodístico, dificultades que terminaron con la desaparición de Rodolfo Walsh en 1977 por parte de las fuerzas militares. Lo cual hace aún más valioso su aporte.
Esta obra, afirma Walsh en su Introducción, “persigue un objeto social: el aniquilamiento a corto o largo plazo de los asesinos impunes, de los torturadores, de los técnicos de la picana que permanecen a pesar de los cambios de gobierno, del hampa armada y uniformada”. La investigación es el eje de su obra, el desciframiento, la búsqueda de la verdad, el trabajo con el secreto, el rigor de la reconstrucción, asevera Ricardo Piglia, y agrega que Operación Masacre es una respuesta al viejo debate sobre el compromiso del escritor y la eficacia de la literatura. Los ideales de Walsh se resumen en las palabras formuladas en un reportaje que le hiciera el mismo Ricardo Piglia: “...el campo del intelectual es, por definición, la conciencia. Un intelectual que no comprende lo que pasa en su tiempo y en su país es una contradicción andante, y el que comprendiendo no actúa, tendrá lugar en la antología del llanto pero no en la historia viva de su tierra”.



12) Macarena Tapia: Operación Masacre me pareció un libro interesante ya que está basada en un contexto familiar en la historia Argentina, además había escuchado del mismo en varias ocasiones en la escuela secundaria donde me interesé del contenido.

Específicamente del contenido de la obra puedo destacar la forma en que obtuvo mi atención luego de aburrirme en las primeras páginas. Puedo criticar en la obra el uso de la descripción detallada de los expedientes, pero es entendible ya que es un libro de Nuevo Periodismo

Es una obra recomendable para cualquier Argentino debido a la complejidad y la realidad narrada.



Lucía Cerdán: Operación Masacre es un libro interesante, porque cuenta lo que se ocultó de los sucesos que conforman la historia del país. En Redacción I, la profesora y los ayudantes lo habían mencionado, pero no tuve la oportunidad de leerlo.

El contenido del libro resulta comprensible y atrapante desde el primer momento que se comienza con su lectura. En mi opinión, éste libro del género de no-ficción es muy recomendable para quién disponga del tiempo y las ganas para leerlo. 

Lautaro Altamirano: en mi opinión, Operación Masacre me parece un gran documental periodístico que con su relato y los testimonios de los protagonistas nos ayuda a comprender mejor la historia argentina. Considero que es un gran trabajo de investigación que muestra la cultura social de una época especifica de nuestro país.

Sofia Cobos: Me pareció interesante la mezcla que hace el autor entre la investigación periodística y el relato detallado. Me resulta admirable la lucha de Walsh para investigar los hechos ocurridos durante la década de la dictadura.

Lucia Dozo: “Hay un fusilado que vive”, escucha Rodolfo Walsh seis meses después de la rebelión y la masacre. “Hay un fusilado que vive” y las palabras le resuenan, hasta que consiguen sumergirlo en una investigación ardua, arriesgada.
Leer Walsh es leer el periodismo en un estado ideal, el periodismo de la mirada comprometida, en donde lo real converge con lo novelesco, y desde el colapso de los hechos con los tintes literarios, surge una historia descarnada, propia, imposible de ignorar.

Leer Operación Masacre es leer denuncia, y los testimonios son discursos de resistencia. La novela se resignifica hoy para obligarnos a pensar que se calla, desde donde se ejerce violencia, que es primordial decir hoy.


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