viernes, 28 de noviembre de 2014

“El trabajo de un periodista busca expresar un fénomeno controvertido, no pretender esclarecer el hecho”

La criminalización mediática es un lamentable elemento que se incrementó en los medios de comunicación en la actualidad. Analizamos el fenómeno desde el punto de vista de los comunicólogos Hernán Lascano y Sandra Valdettaro.


Por: Lucía Cerdan



Una primera impresión que nos genera el fenómeno es el hecho del “todo vale” para continuar el marketing. Sin embargo, el análisis es mucho mas complejo, es un gran entretejido, una gran fórmula que ha existido desde hace tiempo, y en la actualidad esta fórmula se ve acompañada del rol significativo que tienen las redes sociales, ya sea como elemento potencial del fénomeno, o como elemento diversificador. Pero ¿Por qué hablamos de criminalización mediática?


Primero, debemos de considerar que el periodismo aparece en muchos países como una profesión, y como un comercio. Por tal motivo, tiene por objetivo vender, y a su vez incrementar el capital. Sandra Valdettaro, Lic. en Comunicación Social explica “siempre han ido juntos”. Y agrega “cuánto más privado sea un sistema de medios, más sujeto está a la mercantilización” . Por lo tanto, cuanto más predomine este sistema de medios privados, la cuestión de vender e informar termina por mezclarse.

Los medios buscando noticiabilidad en un hecho utilizan elementos llamativos. Y uno de esos elementos es la criminalización mediatica. La cual se vuelve más complicada teniendo en cuenta los diferentes puntos de vista que presenta el público. Valdettaro afirma: “Y el fenómeno vende más porque al buscar novedades amplia el horizonte perceptivo de la sociedad”. En la actualidad, las redes sociales cumplen un rol importante en la temática. Si bien hay muchos efectos de criminalización en las redes, Sandra señala que “hoy existe mayor diversificación”, es decir encontramos gente que exhibe su repudio a la criminalizacion, ya sea en facebook, twitter o comentando los diarios digitales, y por otro lado, otros que la acrecientan . Frente a esta aparición, Sandra reflexiona que: “las redes sociales permiten al lector un nuevo recorrido semiótico en el cual pueden elegir”.


Cuando un hecho policial aparece, tienden a entrecruzarse factores como la seguridad pública y la criminalidad. Por lo tanto, la dinámica de un crimen y/o délito no sólo se trata ya de un hecho meramente policial, sino que entran en juego otras esferas en ese tratamiento informativo. Es aquí donde los problemas suelen presentarse, como ser estigmatizaciones, el simplificar el conflicto que hay detrás, y que pueden tener causas múltiples y no una sola. Si hablamos de tal déficit, de tal defecto en una cobertura, terminamos en el territorio de la criminalización mediática. ¿ Por qué? El periodista de La capital, Hernán Lascano explica “Justamente ese tratamiento inapropiado, que no aborda la complejidad que pueda presentar una causa, que utilice ciertas usos y/o estilos de lenguajes logran una distorsión en la compresión de una noticia”. Y agrega “ Esta tendencia predomina en los medios audiovisuales, que esconden un gran montaje de producción. Bajo este montaje, el tratamiento es veloz, con poco tiempo de desarrollo. Por ende, no hay una explicación, no hay tiempo para que el público logre entender”.

Otro aspecto crucial del tratamiento de la noticia son las fuentes. Incluso una fuente idónea debe ser sometida a una mirada crítica. Es necesaria esa lectura, en el caso de que podemos apelar a la duda sobre lo que se dice, o si hay coherencia en lo enunciado. Para abordar un hecho noticioso, es fundamental un sentido profesional y ético, de esa forma abordamos el tema correctamente. Para eso el periodista debe trabajar sobre múltiples fuentes que puedan hablar sobre un mismo tema. Es decir, es necesaria que esas fuentes se vinculen con el tema. Porque los investigadores aclaran que “el trabajo de un periodista busca expresar un fénomeno controvertido, y no de pretender esclarecer un hecho.”

Para explicar lo escrito con anterioridad, nos centraremos en un caso de gran repercusión en las ultimas semanas. El caso Melina Romero, la joven víctima, que no logró escapar de la estigmatización. El diario Clarin publicó una noticia donde el prejuicio, la condena social era tan grande como la popularidad que mantiene el diario. Lascano reflexionó sobre la tapa de Clarín “a diferencia de los medios televisivos, Clarin no tiene un cronista especializado en las diversas secciones”. Esto quiere decir que el mismo cronista que cubre un crimen realiza al otro día un informe sobre las inundaciones de Buenos Aires. Lo cual implica que el periodista no tenga las herramientas suficientes para abordar el tratamiento de un crimen porque no está especializado dentro de ese área. Por otra parte, Lascano explica que "la noticia tiene que referir a lo que pasó, y por su parte, el periodista no deberia buscar un culpable inmediatamente."

Otro factor desencadenante del conflicto de la criminalización mediática es la obsesión de los medios por la competencia, y el pánico de un periodista al resultar simple y aburrido. Esto se puede apreciar, trayendo el caso de Angeles Rawson, quién fallecida de una forma atroz, fue otra victima más del marketing, cuando la foto de su cádaver fue publicada en el diario “Muy”. La acción trajo consigo duras críticas. Sin embargo, los medios imitaron a su competencia una vez más, y otros compartieron esa misma imagen. De esta manera, cayendo en lo mas morboso del género periodístico.

Por último, la cuestión del periodismo y el sistema judicial es verdaderamente importante en lo que origina la contrucción de la verdad. Y según Sandra Valdettaro entran en juego dos verdades complejas y diversas. Por un lado, la verdad jurídica que está sujeta a pruebas, y por el otro lado la rápida culpabilización de los medios, a partir de escenas crueles, y escabrosas. Esta última provoca la condena social, y se da antes de que se lleve un juicio sobre esa persona. Debido a que los tiempos del periodismo son rápidos, y que el sistema judicial es lento, resulta poco posible no caer en esa condena social.

En sintesís, aunque existan factores como los nombrados, aunque se respondan a sectores de mayor poder o influencia política, es necesario que el periodista conserve su perfil ético y profesional, que realice un correcto trabajo en lo que respecta, al trabajo de campo en la escena criminal, a la recolección de datos de fuentes idóneas. Sólo así, la actividad periodista se mantendrá al borde del déficit informativo.


Fuentes:Lic. en Comunicación Social e investigadora, Sandra Valdettaro.
Lic en Comunicación Social y periodista policial en Diario La capital, Hernán Lascano.



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