Las comunicadoras
sociales, Lucila
Rosenberg y María Chiponi brindaron una charla sobre criminalización
medíática. El debate giró en torno a los disputas ideólogicas de
los medios, los estereotipos de las victimas del fenómeno y el
tratamiento de las noticias.
El
pasado 3 de noviembre, la cátedra de Redacción II recibió a las
licenciadas en Comunicación Social, María Chiponi y Lucila
Rosenberg, quienés abordaron el tema de la criminalización
mediática actual. En conjunto, María y Lucila utilizaron el tema
para su tesina, y desde entonces trabajan en la unidad penitenciaria
N° 3 de la ciudad, en el taller de comunicación.
Para abordar el tema, el primer
punto que se desarrolló fue la concepción que tenía cada uno sobre
las palabras: Seguridad e Inseguridad. Según los compañeros, las
palabras seguridad e inseguridad tenían diversos significados. Hay
quiénes lo relacionaron con el autoestima, con su cuerpo , y desde
luego con la actualidad que atravesamos.
Al abordar, el tema cotidiano que
denotan tales palabras, María remitió: “Llegamos a pensar en que
no nos gusta la cara de alguien”. Y que tal sensación
correspondían a los estereotipos que se han creado en nuestra
sociedad, el famoso estereotipo del “pibe chorro”, el mismo que
intranquiliza a las personas en su caminar habitual.
Hubo compañeros que afirmaron que son
ellos quiénes deciden vestirse de tal forma, de utilizar esos
cortes de pelos, o algún que otro piercing. Pero, las comunicadoras
explicaron que ellos buscan crear una identidad. Al vestirse así,
éstos jóvenes forjan lazos que los relacionan con el lugar de donde
provienen. Y justamente, de ahi luego proviene el estereotipo.
Entonces, la pregunta fue ¿ De dónde extrajimos eso? Sin dudas, de
ciertos medios que consumimos. En donde el discurso que llevan a cabo
sobre la temática seguridad/inseguridad nos ofrece como delicuente
al “pibe chorro” y salva a otros, como el ejemplo citado por
Maria, el señor Cavallo. Además, se tienen en cuenta las
disputas ideológicas que están presentes, y de alguna manera
justifica aquello que es expuesto.
Frente
al accionar de los medios, ambas concordaron en la necesidad de
plantear un debate serio. Y explicaron que los medios tienen culpa en
materializar la información, y por eso analizaron el caso Melina.
Donde en las tapas de los diarios, se brindaba el contexto de la
víctima: una familia desarmada, estudios incompletos, pasar mucho
tiempo en la calle, salir a bailar con amigos, poco control de los
padres. Luego, Maria concluyó que la primera impresión que deja el
leer esa nota, es el hecho de ¡Qué bien que la mataron!, "Se lo
merecía", o "algo habrá hecho". Es decir, un tratamiento de la noticia
muy pobre.
Al hablar del tratamiento de la
noticia, las investigadoras explicaron cómo se lleva a cabo.
Primero, el hecho de que es una fuente policial, quién emite la
información, y por lo tanto la comprobación de lo que se dice es
posterior. Y segundo, el lenguaje que usan los medios. Donde se
utiliza palabras propias de criminología para dar seguridad a lo que
se enuncia, sin saber de que se trata esta ciencia.
En sintesís, como futuros
comunicadores sociales y teniendo el cuenta el peso que tienen los
medios de comunicación en la sociedad, nuestra tarea es abrir un
debate serio, donde no decaigan los peores prejuicios sobre victimas
y/o inocentes, y en donde priorizemos el excelente trato de
información
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