El fenómeno
de la criminalización mediática es muy común en la actualidad. Se da a causa de
la falta de especialización de los profesionales y es un elemento de los medios
masivos de comunicación para generar más ventas. Un periodista del género
policial, una investigadora en comunicación y un psicólogo opinaron sobre este
tema.
En la actualidad, es común ver como los medios masivos de comunicación realizan coberturas de ciertos crímenes durante semana. Al hacer este tipo de coberturas, tan extensas, se tiende a sobrecriminalizar a las víctimas y a su entorno. Un ejemplo reciente es el caso Melina Romero, donde muchos medios centraron su cobertura en la vida personal de la joven, sus relaciones, su forma de vestir, sus estudios, casi dando a entender que todo esto influyo de manera determinante en su fatal destino. “La principal características de los medios en estos casos es que se establecen durante horas en una zona fija a hablar cuando no hay nada que informar” dice el periodista de policiales del diario La Capital, Hernán Lascano.
Para Lascano hablar de Criminalización Mediática es hacer referencia a cierto déficit o defecto de las coberturas y ejemplifica “En el caso de la familia Pomar la ausencia de información genero todo un tipo de explicaciones no probadas que, sin embargo, el sistema de medios proponía para explicar el motivo de la desaparición que no estaban fundamentadas en ninguna cosa comprobable, simplemente en ideas muy iniciales de los periodistas”. El periodista también insiste en que si la información obtenida viene de una fuente idónea, es decir, personas que están directamente vinculadas con los casos, no es necesario exagerar ningún hecho. Y también aclara que es importante tener una pluralidad de fuentes que hablen sobre el mismo tema y así mismo poner en duda todo aquello que se dice para poder ver si hay coherencia en lo que se plantea. “Todo esto induce a que se puedan dar estos estereotipos lamentables sobre las responsabilidades, culpas o el por qué las cosas llegaron a ser como son”, concluye Hernán.
Pierre Bourdieu decía que los medios viven de la obsesión de
lo que hace la competencia y del terror o pánico a resultar aburridos. Hernán
Lascano también se refiere a esto cuando dice “Los medios privilegian, muchas
veces, los casos en previsión del impacto que van a tener y en casos como el de
Ángeles Rawson, lo que hay de explotable son los terrores extraordinarios que
producen, uno siente que están a la vuelta de la esquina y que podrían pasarle
a uno mismo. Hay un fenómeno de explotación de sensaciones”. El psicólogo
Carlos Bonantini, opina que en este tipo de casos lo que se ve es un
tratamiento amarillista de la noticia, “la información es un negocio y el amarillismo es un buen negocio”, comenta.
Lascano, al ser consultado sobre la posibilidad de que los casos de Criminalización Mediática se producen por la necesidad que tienen los medios de producir ventas o generar más rating, responde “El diario necesita
tener anuncios y eso es una regla de juego. Pero yo, como periodista, también
tengo una responsabilidad ética y profesional frente al trabajo, el hecho que
yo sepa que tengo que vender no quiere decir que tenga que trabajar de
cualquier manera. Es más, si yo trabajo profesionalmente la posibilidad de
vender más se acrecienta”. Por su parte la investigadora en comunicación y
profesora en la carrera de Comunicación Social, Sandra Valdettaro afirma que siempre fueron juntos el hecho de vender e informar y agrega “Con la
criminalización se vende más porque tiene que ver con buscar la novedad y
ampliar los horizontes perceptivos de la sociedad, es un fenómeno que va
junto”. Del
mismo modo, Sonia Tessa, periodista de Rosario 12, aporta “Muchas veces, cuando
uno le cuestiona a editores, periodistas, dueños de medio, la forma en que
reproducen estereotipos sexistas, se escudan en ‘es lo que vende’ pero en
realidad, se trata de un círculo: esos discursos ‘venden’ porque responden a un
sistema de valores que es el que la sociedad reconoce como ‘natural’”.
Es necesario tener en
cuenta, también el hecho de que los medios construyen agenda, esto significa
que el medio, a través de la repetición del suceso logra instalarlo como
problema en la sociedad. Bonantini habla sobre esto y afirma “Se instala en la
sociedad la idea de la inseguridad, que
a su vez es la idea de la criminalización del pobre. Todo tipo que es
‘oscurito’, que viene de la villa es un potencial criminal” y agrega “En este
momento hay una acción mediática que consiste en multiplica por diez o por cien
el mismo delito. Entonces parece que estuviesen matando a una persona cada dos
segundos en la calle, lo cual no es cierto. Es cierto que matan personas, pero
no es cierto que estemos en la situación apocalíptica que pintan los
medios”. Bonantini también se refiere a los estereotipos sociales que
construyen los medios masivos de comunicación “hay un perfil instalado de cómo
es el delincuente. Si vas caminando por la peatonal y ves a un chico con
gorrita, oscurito, pensás que te va a robar, ese es el perfil que construís
internamente de lo que es un delincuente”. Sandra, por otro lado, comenta que la difusión de la cultura de masas y de las redes es central para la
creación de estereotipos y de estigmatizaciones sociales. Hay determinadas
imágenes que están asociadas con un determinado contenido, y es difícil
sacarlas de este. Ese contenido se revierte en forma negativa, y hay una
culpabilización de la víctima. “Los medios tienden a culpabilizar enseguida, con ese
tratamiento espectacular de la noticia, con esos motivos escabrosos, crueles,
te pusieron un culpable. Y ahí se produce un condena social” argumenta
Valdettaro.
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