Es esta incertidumbre lo que, a mi entender, nos caracteriza, es la dificultad a la hora de descifrar el concepto o la definición correcta para explicar lo que estudiamos. En un principio parece reducir al estudiante de comunicación en la simpleza del "no saber", no saber explicar qué estudiamos, no saber hacernos entender, pero no, el estudiante de comunicación es mucho más que eso, modestia aparte, por supuesto.
Si bien algunos dicen que la mayoría somos "extrovertidos", que sabemos entregarnos, que como futuros comunicadores sabemos llevarnos bien con el arte de de relacionarse con las personas que nos rodean, y digo arte porque para alguien como yo que le cuesta caminar por los pasillos de la facultad y charlar con cualquiera que se le cruce por delante, es un arte, es una habilidad que me sorprende y que no todos los que transitamos esta carrera poseemos. Se supone que tenemos que ser personas sensatas, convincentes, persuasivos, puede que si, pero por otro lado estamos los que nos resultan difícil estas cualidades.
Extrovertidos, simpáticos, cerrados, o tímidos, lo que tenemos en común los estudiantes de comunicación social es la forma en que desarrollamos una manera de pensar distinta, alternativa, critica. Tratamos de ver más allá de lo obvio. Somos personas con la cabeza bien abierta, o que por lo menos la carrera nos lleva a eso, a ver un millón de maneras diferentes de pensar sin inculcarnos en ninguna. Somos personas que estamos en la búsqueda constante de una mentalidad abierta y un pensamiento critico.
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